|
Para los celtas, los árboles siempre han sido elementos sagrados y preciosos, integrados plenamente dentro de su propia concepción del mundo. Ya los druidas habían estudiado sus campos energéticos, virtudes madereras y medicinales. Hoy día resulta de provecho aprender más acerca del simbolismo de los árboles y su relación con nuestra espiritualidad. Por Eliseo Mauas Pinto, co-fundador de Bran (música celta)
Existen entre treinta y seis y cuarenta y ocho árboles nativos de importancia en la tradición celta. Para conocer acerca de algunos de ellos pasaremos a analizar cuatro de las principales fuentes:
El Cifrado Ógmico (adjuntando textos antiguos de posible origen druídico).
El Alfabeto Celta Arbóreo (desarrollo de algunos componentes).
La Mitologia arborea / Lo sagrado y lo feérico.
El Poema 'La Batalla de los Arboles' de Taliesin. El Dios del Fresno y el Dios del Aliso
Asimismo debemos considerar que en los años del desarrollo del saber arbóreo, antes de Cristo, los celtas convivían junto a grandes extensiones de bosques, como la inmensa Coed Cellydon, Foresta Caledónica que abarcaba Inglaterra desde los Highlands en Escocia hasta el sur en Gales; o los Robledales en Galicia e Irlanda. Ellos les servían de protección, a la vez que les proveían de gran variedad de frutas secas, bayas, semillas, y resultaban no sólo un ámbito ideal para desarrollar la caza, sino también como lugar donde desarrollar el aprendizaje (el famoso 'nemeton' sector del bosque utilizado por los druidas para impartir sus enseñanzas).
El Cifrado Ógmico
Las colegiaturas druidas eran conocidas como 'Cor' o 'Arboleda', cuando los Romanos arriban a las Islas Británicas. En ese entoncesexistían alrededor de cuarenta Colegiaturas (cada cual integradas por cien alumnos); además existían docenas de Grupos de Enseñanza más pequeños. Este sistema de entrenamiento era el generador del estrato cultural y espiritual de la sociedad. Los estudiantes durante su entrenamiento de 8, 12, y 20 años aprendían los ciento cincuenta caracteres de la escritura cifrada celta conocida como Ogham.
El historiador galés D.Rhys afirma que el término -ogmico- puede traducirse como "destreza en las palabras" explicación íntimamente ligada al hermetismo que mantenían los druidas respecto de este escritura. Si bien Rhys confiere un origen totalmente irlandés al Ogham, existen otros como D. Diringer en su obra "El Alfabeto, Una Clave a la Historia de la Humanidad", quienes afirman que los inventores de esta escritura conocían las runas, afirmando que ambos sistemas están emparentados por lo mágico y un origen en común. Algunos han sugerido que es una derivación del sistema griego utilizado en el Norte de Italia y que en dicha zona también se habrían originado las runas luego asociadas con la civilización etrusca.
Una de las variantes más fascinantes era la del Ogham Arbóreo, donde cada muesca o grupo de incisiones estaba relacionado a un árbol específico, cuyo nombre en gaélico irlandés relacionaba con una letra (e.g. Dur ('roble') = D) . Este alfabeto era solamente enseñado dentro de dichas escuelas, convirtiéndose pues en una escritura cifrada secreta. Por ejemplo, cuando los Druidas deseaban comunicarse a larga distancia recurrían a recipientes o sacos donde conservaban hojas recolectadas, luego procedían a intercalarlas según su correspondencia alfabética a lo largo de un hilo de tripa (nudos intermedios que podían ser efectuados para facilitar el descifrado), finalmente la entregarían envuelta en un corte de cuero o dentro de una caja a un mensajero. Aún cuando el recado fuese interceptado, sólo una persona instruida podría interpretar el mensaje.
Similar a este Ogham Arbóreo de Hojas, existía el Ogham Arbóreo de Varas, donde cada vara era grabada (y algunas veces pintada en rojo) con marcas. Cada vara era denominada 'promesa' o 'nudo', colectivamente eran conocidas como 'coelbreni'. El vocablo coel significa profeta, o adivino, por ello también eran utilizadas en la práctica adivinatoria, durante la cual eran arrojadas ritualmente sobre un paño blanco para luego ser 'leídas'.
Existían también las coel fain, Piedras del Omen, lo que puede acercarnos a nuestra anterior cita del parentesco con las runas.
El Alfabeto Básico estaba dividido en cinco Grupos de cinco letras. Los Grupos estaban probablemente asignados al Norte, Sur, Este, y Oeste, con cinco letras especiales (las Forfeda) relacionadas éstas con el místico quinto Punto Central.
El sistema ógmico más completo se encuentra en Gaélico Irlandés (Erse), y sus sub-sistemas dependen de ligazones nominales en ese idioma. Docenas de categorías conforman las correspondencias (pájaros, colores, animales, lagos, pozos de agua, batallas, colinas, ríos, etc). Aún así la correspondencia mnemotécnica no se cumplía taxativamente (e.g- para 'Fearn' gaélico del árbol Aliso, le corresponde la letra F, siendo su correspondencia, el pájaro 'Faelinn' (gaviota), mientras que en la mitología celta está asociado al 'Cuervo', podemos ver así como podían agregarse variantes al cifrado secreto).
Asociado con un sistema de adivinación el Alfabeto Arbóreo es conocido como Beth Luis Nion a partir de los tres primeros árboles sagrados: el abedul, el serbal, y el fresno. Este sistema fue recopilado por Roderick O´Flaherty y es considerado una reliquia del druidismo antiguo.
Como habrán observado las trece consonantes originales del alfabeto ógmico están relacionadas con los trece meses lunares y arbóreos del calendario druídico, estos calendarios lunares son similares a los de otras culturas como la maya. El ciclo anual tenía inicio en noviembre ya que en la noche del 31 de Octubre se recibía al nuevo año céltico, Samhain, o Fin del Verano. Se le suman otros ocho árboles y arbustos, a saber: álamo temblon, bonetero, madreselva, manzano, haya, grosella blanca, rosal, y olmo.
Adjunto encontraran algunos poemas antiguos de posible origen druidico que seguramente serán de vuestro interés:
El Saber Arbóreo Hombre que para Fergus, el de los festines, enciendes la lumbre,
Sea a flote o en tierra, nunca quemes al rey del bosque.
Monarca de los bosques de Innisfail es la madreselva, a quien nadie ha de hacerla cautiva.
No es esfuerzo de débil soberano abrazar todos los árboles vigorosos de un abrazo.
Si a la dócil madreselva fuego has de prender, abundaran lamentos de infortunio.
Horrible agudeza en las puntas de las armas, o ahogamiento bajo gres olas le sucederán.
No quemes el precioso manzano de rama extendida y caída,
Árbol siempre cubierto de blanca floración hacia cuya hermosa copa todos los hombres extienden su mano.
El hosco endrino es un vagabundo, una madera que el artífice no enciende.
Por todo su cuerpo aunque breve, los pájaros gorjean en bandadas.
No quemes el noble sauce, es árbol sagrado en los poemas.
En su floración liban las abejas, todas gustan de aquella pequeña jaula.
Quema el esbelto árbol de las bayas, el árbol del hechicero, el fresno,
Prescinde del árbol flexible, no quemes al esbelto avellano.
Oscuro es el color del fresno, madera que hace mover las ruedas. Ornamentan sus varas las manos del jinete, su forma convierte la batalla en huida.
Perturbador entre los árboles es el maravilloso rosal silvestre, quémalo pues es tan verde y punzante,
Corta, flagela los pies, hace retroceder forzosamente a quien ha de avanzar.
El mas impetuoso dador de calor entre todas las maderas, ese el verde roble,
/nadie puede escapar de el sin ser dañado.
Para su placer la cabeza es sometida a dolores, y por sus acres brasas el ojo es resentido.
Aliso, el hechicero mas batallador de todas las maderas, árbol mas fogoso en la batalla,
Indudablemente quemad a vuestra discreción tanto alisos como espinos.
Acebo, quémalo verde, acebo, quémalo seco.
Cualesquiera de todos los árboles decididamente el acebo es el mejor.
Sauco que posee vigorosa corteza, árbol que en verdad hiere con dolor.
Aquí el que engalana cabalgaduras de los ejércitos feéricos, quémalo de manera que se convierta en carbón.
Así también el abedul, quien siendo derribado, promete duradera fortuna.
Quema con mucha seguridad y por cierto, los tallos de vaina perenne.
Haz sufrir, si tanto ha de complacerte, al tiemblo bermejo para que caiga de cuerpo entero,
Quema tarde o temprano, el árbol que posee rama inerte.
Patriarca de bosques eternos es el tejo, sagrado para las fiestas, como es bien sabido.
Construid de el ahora cubas rojo-sombrías de buen tamaño.
Tu Ferdedh el Fiel, no harías sino cumplir mis preceptos,
A vuestra alma como a vuestro cuerpo, Oh hombre, será razón de beneficio.
|